Hasta 2015, la cámara anecoica creada por los Laboratorios Orfield, un centro de arquitectura en Minnesota, Estados Unidos, ostentaba el récord mundial como el lugar más silencioso del mundo, al absorber el 95% de los sonidos. Ningún ser humano logró permanecer dentro por más de 45 minutos, ya que el silencio absoluto provoca trastornos mentales.

El término «anecoica» significa «sin eco» y describe una habitación diseñada para eliminar cualquier reverberación. Está construida con paredes dobles de acero, pisos de malla y paneles de fibra de vidrio.
El propósito de esta habitación es la experimentación. Desde Harley Davidson hasta la NASA utilizan este espacio para recolectar datos que mejoren sus productos y entrenar a astronautas. Incluso fabricantes de electrodomésticos, como lavadoras, emplean estas cámaras para diseñar modelos más silenciosos.
Los Laboratorios Orfield y su fundador, Steven Orfield, aprovecharon también su cámara anecoica para desafiar a las personas a permanecer sentadas en completa oscuridad durante 45 minutos. Sin embargo, nadie logró siquiera acercarse a ese tiempo, ya que la privación sensorial extrema puede llevar a la locura.
A pesar de lo que pueda parecer, esta cámara funciona casi como un instrumento de tortura. Los voluntarios que ingresaron reportan que, ante la ausencia de sonidos externos, comienzan a percibir ruidos internos del propio cuerpo: ruidos digestivos, latidos cardíacos, respiración y circulación sanguínea, además de el imperceptible crujido de huesos. El cerebro intenta localizar alguna fuente sonora, convirtiendo al propio cuerpo en el generador de todos los sonidos, lo que desestabiliza la mente y provoca una pérdida de equilibrio emocional y mental.
Cada uno de estos sonidos, imperceptibles en la vida cotidiana, se vuelven aterradores. Por eso, ninguno pudo superar los 40 minutos sin manifestar síntomas de desorientación o locura. En la cámara es obligatorio estar sentado, ya que permanecer de pie puede causar mareos intensos y caídas en segundos.
Desde 2015, Microsoft posee el récord mundial con una cámara anecoica que absorbe el 99.99% de los sonidos, ubicada en las profundidades del Edificio 87 en su sede de Redmond, Washington. Allí, los niveles de ruido alcanzan los -20.6 decibeles, acercándose al vacío acústico.
Para contextualizar, un susurro humano tiene aproximadamente 30 decibeles, la respiración normal ronda los 10 decibeles, y el vacío sonoro se estima en -24 decibeles. La cámara de Orfield cuenta con niveles de -9.4 decibeles, mientras que la de Microsoft se acerca al límite físico del ruido.
Esta cámara está protegida por seis capas de hormigón y acero, cada una de ellas con paredes de 30 centímetros de grosor, lo que aísla completamente cualquier sonido externo; incluso el despegue de un avión Jumbo apenas se percibiría como un susurro dentro de la cámara.
En este ámbito, los ingenieros de Microsoft prueban altavoces para tabletas y portátiles, y optimizan llamadas de Skype para eliminar cualquier contaminación de ruido externo. No obstante, si una persona grita dentro de esta cámara, no se produce ningún sonido audible.
La experiencia de estar en la cámara de Microsoft provoca inicialmente una sensación de relajación total. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cerebro comienza a concentrarse y los oídos insisten en captar algún sonido, activándose los ruidos corporales y llevando gradualmente a un estado mental límite.
Hundraj Gopal, científico especialista en habla y audición y diseñador principal de la cámara anecoica de Microsoft, describe la experiencia: “Cuando entras, sientes una sensación extraña y única, difícil de explicar. Para la mayoría, la ausencia de ruido resulta ensordecedora y genera una sensación de presión en los oídos o zumbidos. Los sonidos muy débiles se vuelven audibles debido al ambiente extraordinariamente silencioso. Al girar la cabeza, puedes oír cómo gira; tu respiración suena fuerte.”
A diferencia de Microsoft, la cámara anecoica de Steven Orfield está abierta al público y recibe miles de visitantes de todo el mundo. Orfield construyó su cámara en un edificio histórico que albergaba el Studio 80, famoso por grabaciones de artistas como Bob Dylan, Prince y Cat Stevens.
Esta cámara atiende también a diversos sectores industriales, probando desde desfibriladores y máquinas para apnea del sueño hasta válvulas cardíacas, auxiliares auditivos, electrodomésticos, partes de automóviles, computadoras y discos duros.
Por su parte, el récord de permanencia en la cámara de Orfield no supera los 45 minutos, y la mayoría de las personas solicita salir poco después de ingresar. En comparación, el silencio extremo que ofrece la cámara de Microsoft la hace aún más implacable.
El silencio absoluto puede resultar perturbador, pero existen sonidos esenciales para la vida: la lluvia, el viento, el flujo de un río, un saludo esperado o el paso de alguien querido. Si el silencio puede conducir a la locura, los sonidos pueden alcanzarse como camino hacia la felicidad.
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