Juicio por el crimen de Federico Aramburú: el acusado que dice sentir una «culpa inmensa» y que merece ir a prisión

Escuchar esta noticia
Powered by Estudios Max
x1

Romain Bouvier, de 34 años, uno de los dos acusados por el asesinato del ex jugador de Los Pumas, Federico Martín Aramburú, ocurrido el 19 de marzo de 2002 en París, declaró este martes durante nueve horas en el tribunal penal de la capital francesa. Durante su intervención, reconoció que merece ir a prisión y, a diferencia de su presunto cómplice Loïk Le Priol, negó haber actuado en legítima defensa, aunque afirmó: «No quise matarlo».

Juicio por el crimen de Federico Aramburú: el acusado que dice sentir una «culpa inmensa» y que merece ir a prisión

Según la acusación, Bouvier fue quien disparó primero contra Aramburú, provocándole heridas en una pierna y el hombro, motivo por el cual se lo imputa por tentativa de homicidio. Posteriormente, Le Priol ejecutó al rugbier argentino con disparos mortales.

Desde su espacio acristalado en la sala Voltaire del tribunal de apelación de París, custodiado por dos policías y junto a Le Priol —sin poder comunicarse con él—, Bouvier admitió haber empleado “violencia intencional con arma”. También expresó que piensa a diario en la familia de Aramburú, mencionando a su padre, madre, hermana, esposa e hijos.

Sin atreverse a mirar a los familiares de la víctima, dijo: «Fui sincero y entiendo que la familia no pueda comprender lo que siento. Siento una culpa inmensa. Lo lastimé. Provoqué esos disparos y, si no hubiera disparado, el señor Le Priol no habría intervenido y el señor Aramburu seguiría con sus hijos», para luego romper en llanto.

Durante su extensa declaración, Bouvier —hijo de una reconocida abogada parisina— recordó que ya había transgredido la confianza del sistema judicial al violar las condiciones de su libertad condicional. «Le juré a mi madre, a mi abuela, a mi pareja, que jamás volvería a pisar un tribunal», afirmó.

En la audiencia se presentó un video que muestra a Bouvier efectuando cuatro disparos contra Aramburú. En ese instante, el acusado afirmó que acababa de ser agredido, que estaba ebrio y alterado, y que temía ser brutalmente golpeado. Tras esos disparos, huyó por el iluminado Boulevard Saint Germain exclamando: «¡Creí que era el fin!».

«No pensaba en otra cosa. No quería matarlo ni asesinarlo, quería calmar la situación. Pero con el señor Aramburu era como hablar con una pared», explicó, y añadió: «Quería recuperar a mi amigo. El señor Aramburu se me acerca y me dice ‘estás muerto’”.

El juez Frank Zientara, que preside el tribunal, le preguntó cómo un experto en armas podía disparar a alguien en el pecho apuntando al suelo. Bouvier respondió: «Mis disparos lo cambiaron todo, trajeron a Loïk Le Priol de vuelta. Mis balas en el cuerpo del señor Aramburu lo dejaron en un estado terrible».

Luego de huir, abordó un taxi y se dirigió a la casa de su madre, sin Le Priol y sin saber qué hacía ni dónde estaba su cómplice. Al ser interrogado sobre por qué no llamó a la policía, contestó que estaba paralizado.

El juez le cuestionó por qué salió del Jeep estando a salvo y por qué tenía un arma. Bouvier respondió que no había sentido intención de usar el arma, aunque reconoció que finalmente lo hizo.

Explicó que actuó movido por «un temor totalitario» y que no había ira, sino miedo a morir o quedar incapacitado. Admitió que lo que hizo fue «una locura total», pues estaba convencido de que no había herido a Aramburú con sus disparos.

Insistió en que la frase «estás muerto» pronunciada por Aramburú lo llevó al pánico. «Estoy aterrado. Es entonces cuando saco mi pistola. Él avanza. Disparo rápidamente al suelo, tan rápido como puedo, para que vea los disparos. Uso mi pistola como una pistola de fogueo; quiero que retroceda. Pienso ‘soy el siguiente’”, relató. Creía que Aramburú y su socio Shaun Hegarty estaban golpeando brutalmente a Le Priol.

Bouvier sostuvo que no quería matar y recordó que uno de los camareros del bar Le Mabillon le informó que Le Priol estaba siendo agredido más lejos. «Así que tengo esta escena en la cabeza. Me imagino a Loïk en el suelo, con nuestros dos atacantes dándole una paliza», añadió.

Sin embargo, al momento de los disparos frente al hotel donde se hospedaban Aramburú y Hegarty, Le Priol estaba en un Jeep con su pareja Lyson R. «Todo está borroso, se ven figuras, pero no alcancé a distinguir detalles de su ropa ni su forma de andar. No veo a Loïk, creo que está en el suelo», explicó Bouvier.

El acusado se definió como un pacifista en este tipo de situaciones: «En mi vida, por las noches, he resuelto decenas de situaciones como esta». Asimismo, señaló que «cuando ves a alguien morir violentamente, parte de tus recuerdos desaparecen, explotan. Eso me pasó en la prisión de La Santé, donde estuve encarcelado tras la muerte de un compañero. Puede alterar tus recuerdos y los de los demás».

Al finalizar su declaración, Bouvier recuperó la compostura y afirmó: «No tengo respuestas, no lo vi todo, siento asco. Pas

Compruebe también

Covid, una agonía corta y una muerte «fulminante»: qué declaró el último testigo del juicio por Maradona

Covid, una agonía corta y una muerte «fulminante»: qué declaró el último testigo del juicio por Maradona

▶ Escuchar esta noticia Powered by Estudios Max x1 Un perito oficial de San Isidro …

Conmoción en Pergamino: hallaron muerta a una pareja e investigan si el hombre mató a la mujer y luego se quitó la vida

Conmoción en Pergamino: hallaron muerta a una pareja e investigan si el hombre mató a la mujer y luego se quitó la vida

▶ Escuchar esta noticia Powered by Estudios Max x1 El hallazgo sin vida de una …

Dejanos tu comentario